4 pasos para sentirte mejor

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Es difícil realizar cambios de comportamiento, y aún más difícil es mantenerlos. Aquí se explican algunas estrategias reales y probadas para lograr mantener los cambios de comportamiento.

Mujer trabajando con un ordenador

 CONSEJO PARA EL BIENESTAR 1 

AJUSTA TU ANTENA Y PRESTA ATENCIÓN

Fíjate en lo que haces: no puedes cambiar algo de lo que no eres consciente. Cualquier cambio de comportamiento empieza por darnos cuenta de lo que hacemos y eso es algo que sólo uno mismo puede cambiar.

 CONSEJO PARA EL BIENESTAR 2 

DESPACITO Y BUENA LETRA – HAZ LOS CAMBIOS DE UNO EN UNO

No es fácil alcanzar varios objetivos a la vez. E intentar hacer cambios generales de un día para otro es sumamente difícil. Como dice el dicho, sin prisa pero sin pausa. Lo cual no es incompatible con tu objetivo de encontrarte mejor: la suma de pequeñas mejoras te motivará para continuar mejorando. Todo gran salto empieza con un pequeño paso.

 CONSEJO PARA EL BIENESTAR 3 

LOS BUENOS HÁBITOS SON DIFÍCILES DE ROMPER

Asocia cada uno de tus cambios de comportamiento a uno de tus hábitos diarios actuales. Por ejemplo, si quieres consumir menos lactosa, empieza por no tomar leche en el café del desayuno. Un logro rápido al principio del día cunde mucho. Y si quieres hacer más ejercicio, programa una rutina para la hora de comer. Así no tienes que reorganizar tu vida para poder salir a correr. Sin apenas darte cuenta, tu cambio de comportamiento se habrá convertido en un hábito y ya sabemos que los hábitos son difíciles de romper.

 CONSEJO PARA EL BIENESTAR 4 

Céntrate en el escritorio

Tómate siempre el tiempo necesario para ajustar tu entorno de trabajo (especialmente la silla), sobre todo si la mesa/silla que usas en casa o en la oficina no son las habituales. Si las condiciones de trabajo no son adecuadas, las largas horas ante la pantalla pasarán factura a tus músculos y articulaciones. Un espacio de trabajo bien ajustado también contribuirá a mejorar tu postura.

En lugar de hacerlo todo sin levantarte de la silla, puedes ponerte de pie para hacer llamadas o hablar con tus compañeros. Intenta otras posturas para realizar actividades que no requieran la pantalla. Levantándote y moviéndote le das descanso al cuerpo y te ayudará a pensar con más claridad cuando tengas que volver a sentarte. 

Procura limitar al máximo el uso del correo electrónico: puedes hacer o resolver muchas cosas en persona o por teléfono y eso contribuye a reducir tu tiempo ante la pantalla. Además, la comunicación hablada en lugar de escrita puede evitar malentendidos. Si es imprescindible que confirmes algo acordado previamente, envía un breve resumen por correo electrónico. 

Por último, reserva las pantallas móviles sólo para tareas urgentes y trata de realizar la mayoría de tus actividades laborales en una estación de trabajo debidamente ajustada. Inclinar el cuello para mirar el móvil constantemente es perjudicial a largo plazo para el cuello y la parte alta de la espalda.

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